Budistas celebran el Día de Vesak Internacional 2024

Vesak, el día del plenilunio en el mes mayo, es el día más sagrado para millones de budistas de todo el mundo. Fue en el día de Vesak hace 2500 años, más exactamente en el año 623 a. C., cuando nació Buda. Asimismo, en este día Buda alcanzó la iluminación y también fue el día en el que falleció a los 80 años de edad.

Esta celebración se practica desde 1950, a raiz de una conferencia de la la World Fellowship of Buddhists (WFB).

Como el calendario budista es lunar, no se estableció un día fijo sino que se decidió celebrar en la luna llena del mes de mayo.

EL Día de Vesak, reconocido por la Organización de Naciones Unidas

La Asamblea General de Naciones Unidas reconoce, desde 1999, que el día del plenilunio del mes de mayo de cada año es el día más sagrado para los budistas, que conmemoran en esa fecha el nacimiento de Buda, su iluminación y su tránsito. También considera que el reconocimiento internacional en la Sede de las Naciones Unidas y otras oficinas de las Naciones Unidas constituye un homenaje a la contribución que el budismo, una de las religiones más antiguas del mundo, ha aportado durante más de dos milenios y medio y continúa aportando a la espiritualidad de la humanidad. El Día de Vesak se conmemora anualmente en la Sede de las Naciones Unidas y otras oficinas de las Naciones Unidas.

Las enseñanzas de Buda y su mensaje de compasión, paz y buena voluntad han llegado al corazón de millones de personas, que siguen las enseñanzas de Buda en todo el mundo y conmemoran su nacimiento, su consecución de la iluminación y su muerte en este día.

La historia del Buda

Sucedió hace 2 mil 500 años. Bajo la sombra de un árbol frondoso, Siddharta Gautama se sumió en una meditación profunda. Ni siquiera el recuerdo de los placeres y comodidades de su vida anterior como príncipe en India lo perturbaba. Los largos días sin comer o tomar agua no le pesaban más.

En aquel trance meditativo, después de semanas de luchar contra sus pensamientos, se convirtió en el Buddha: aquel que alcanzó la Iluminación. A aquella noche de luna llena remota se le recuerda como «Vesak«. En la actualidad, es el día más sagrado para los seguidores del budismo.

Alrededor del año 563 a.C., Siddhartha Gautama nació con una advertencia. Según los astrólogos que trazaron su carta natal, habría dos posibilidades radicalmente opuestas en su destino: convertirse en un magnate poderoso al norte de la India, de donde era su familia, o trascender como un monje reconocido.

Tradicionalmente, los monjes en la India están desnudos. Éste es un acto ritual de purificación, que permite que la mente deje de buscar los placeres efímeros de la vida humana. Sólo de esta manera, piensan quienes toman ese camino de vida, podrán alcanzar la liberación del ciclo del karma.

Al escuchar esto, su padre, un rey acomodado en la zona de Lumbini (del actual Nepal), decidió en ese momento que su hijo no saldría jamás del palacio real. Por el contrario, para evitar que se convirtiera en un monje, se juró a sí mismo colmar a su hijo de placeres y distracciones: mujeres, riquezas, perfumes y cualquier otra riqueza a la que tuviera acceso.

Y así lo hizo. Durante 3 décadas, el príncipe no supo qué había en sus propias tierras. No supo lo que era la muerte, la enfermedad o la miseria. «Un día», documenta World History Encyclopedia, «se escabulló de las defensas de su padre y vio lo que los budistas denominan las Cuatro Señales»:

  • Un hombre muy viejo
  • Un enfermo
  • Una persona muerta
  • Un monje tradicional

Al encontrarse con que había dolor en el mundo, se percató de que él mismo y sus seres queridos eran susceptibles a que el dolor les alcanzara. Después de tres décadas de mimos y privilegio, el príncipe decidió renunciar a su vida en la realeza para encontrar la manera de escapar a ese sufrimiento inevitable.

Con este objetivo en mente, Siddhartha Gautama abandonó la morada real para siempre. Al despedirse de su padre, el rey le pidió que lo viniera a visitar cuando su salud flaquease. El joven aceptó, y salió del palacio con una túnica alrededor del torso. Fue así como se adentró a la selva.

A la sombra de un árbol de Bodhi

La travesía de Siddhartha Gautama a través de la selva se puede entender como una metáfora: es el camino a través de las distracciones que busca la mente para satisfacer sus apegos. Una vez que el practicante de meditación logra desprenderse de esos apegos, es que puede buscar un estado de plenitud y aceptación total: la Iluminación.

Una noche de luna llena de hace 2 mil 500 años, después de pasar hambre, sueño y sed, el antiguo príncipe indio finalmente logró acallar las necesidades de su mente. En un trance meditativo de varios días, bajo la sombra de un árbol de Bodhi, se dice que alcanzó aquel estado de quietud total. En conmemoración a este momento, cada año se celebra ese mismo día como Vesak: el día más sagrado para los seguidores del budismo.

Muchas de las historias sobre la vida del Buddha, documenta World History Encyclopedia, son legendarias. Es decir, lo más probable es que no sean hechos históricos, sino sean leyendas con un fin moral. Aún así, existe un Siddhartha Gautama histórico, que vivió entre los años 563 – c. 483 a.C.

Siguiendo aquel estilo de vida ascético, sus alumnos heredaron las enseñanzas del Buddha en vida y se dedicaron a dispersarlas por todo el país. Fue así como, con los años, estas prácticas de meditación profunda y la búsqueda por la Iluminación se convirtieron en un estilo de vida. Con el tiempo, tomó el tinte de religión. Hoy, es una de las creencias con más seguidores en el mundo.

Acerca del Budismo

Como tal, el budismo no tiene un dios. A diferencia de otras religiones, esta tradición sólo pretende seguir el camino que tomó el Buddha a la Iluminación. De hecho, ‘Buddha’ se traduce literalmente como iluminado: no es un nombre que sólo se refiera a Siddhartha Gautama, sino a cualquier persona que consiga ese estado elevado de consciencia.

Se dice que los grandes profetas de la historia —como Jesús y los evangelistas, por ejemplo— bajo esta definición, también eran seres iluminados. Buscando ese estado de desapego total, los budistas celebran Vesak como un recordatorio de que es posible liberarse para siempre del ciclo del karma.

Fuente: CSNAL12WEB.COM