Con motivo del Día Internacional de la Mujer, este martes, 5 de marzo, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) organizó un evento titulado Mujeres sembrando semillas de paz y cultivando el encuentro, en el que seis mujeres de diferentes religiones y desde diferentes partes del mundo han abordado algunos temas como la cultura de la acogida, la prevención del extremismo en los jóvenes o la influencia de las mujeres en los procesos de paz.
El encuentro online ha contado con la colaboración del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y con el patrocinio de las embajadas de Francia, Australia y los Países Bajos ante la Santa Sede. Con el objetivo de «reflexionar y actuar como mujeres y hombres de fe para la cultura de la paz y del encuentro», sostienen que es fundamental «beber de las vidas de las mujeres que nos han precedido y cultivar la llama de la fe en nuestros corazones».
El encuentro está inspirado de una forma especial en el mensaje del Papa Francisco para la 56ª Jornada Mundial de la Paz, donde subraya la importancia de «buscar y promover juntos los valores universales que trazan el camino de la fraternidad humana» y nos recuerda que «nadie puede salvarse solo».
Es precisamente en ese contexto en el que se enmarca este evento impulsado por la UMOFC, que desde hace años se dedica a «promover la presencia, participación y la corresponsabilidad de las mujeres católicas en la sociedad y en la Iglesia para que puedan cumplir con su misión evangelizadora y trabajar por el desarrollo humano».
Niñas y mujeres, primeras víctimas de las guerras
Mónica Santamarina, presidenta general de la UMOFC, ha recordado que las mujeres son las que más sufren en los conflictos y ha subrayado la gran resiliencia y fortaleza que representan. «Los conflictos a menudo dejan a las mujeres solas a cargo de sus familias. Aun así, con su capacidad de escucha y resiliencia contribuyen a generar relaciones humanas que promueven la paz», ha afirmado.
Según datos de Intermon Oxfam, las niñas de países en conflicto tienen 2,5 veces más probabilidades de no estar escolarizadas y los datos de las muertes maternas prevenibles que se dan en situaciones de guerra alcanzan el 60 %. Ya sea cuando huyen de un conflicto, cuando se establecen como refugiadas o cuando intentan sobrevivir en su propio país, las mujeres y niñas son las principales perjudicadas. La explotación sexual, el acoso, el matrimonio infantil o las violaciones son sólo algunas amenazas a las que se enfrentan millones de niñas y mujeres en todo el mundo.
Procesos de paz, el caso de Albania
En el encuentro se ha resaltado el papel de la mujer en los procesos de paz. Conceptos como resiliencia o capacidad de escucha se han repetido como elementos que definen a las mujeres como constructoras de paz. Rudina Collaku, presidenta ejecutiva del centro de la Mujer para el Desarrollo y la Cultura de Albania, ha hecho hincapié en la necesidad de promover espacios seguros a través de un enfoque integral para promover la paz y evitar el extremismo entre los más jóvenes. «En Albania por primera vez estamos haciendo campamentos interreligiosos en el que los jóvenes tienen experiencias concretas para promover la paz y combatir el extremismo. Es una necesidad que no podemos ignorar», ha concluido.
Fuente: ALFA & OMEGA