El nombre del Papa Francisco figura entre las firmas de la Declaración Interreligiosa para COP28 redactado en la Cumbre Mundial de Líderes Religiosos. El Santo Padre firmó el documento en Casa Santa Marta. “En un espíritu de unidad, responsabilidad compartida y fraternidad humana”, pide una “acción transformadora” para abordar la crisis climática global. Hay dos preocupaciones clave: mantener los 1,5 grados al alcance y apoyar a las comunidades más afectadas por el cambio climático.
Sin embargo, primero viene la conciencia. Según su declaración, los representantes de diversas religiones y tradiciones indígenas reconocen “la tristeza que muchos experimentan” y destacan “las conexiones entre el cambio climático, la migración y los conflictos y el papel potencial de las personas de fe como ‘constructores de paz ambiental’”. También piden “respuestas urgentes” que incluyan “acelerar las transiciones energéticas” y “garantizar la justicia y la equidad y lo que es moralmente correcto”. Además, piden a los gobiernos que hagan la transición de un paradigma de crecimiento lineal a un modelo circular que permita “una vida equilibrada y digna en armonía con la naturaleza”.
Reiterando su llamamiento a los gobiernos y las empresas para que “hagan una transición que abandone los combustibles fósiles y adopten fuentes de energía limpias que nutran la Tierra y protejan incondicionalmente a sus habitantes”, los líderes subrayan que “nadie debe quedarse atrás”, especialmente las personas en los sectores más “vulnerables”.
Para ello, son esenciales “nuevos mecanismos financieros que aborden las pérdidas y los daños” de una manera “interdisciplinaria, eficaz e inclusiva”.
Los líderes religiosos expresaron su propio compromiso de cambiar sus “patrones de consumo, asegurando que son conscientes de que compras y servicios reflejan “compromiso ético para acelerar la transición energética y lograr cero emisiones netas para 2050, como se pide en el Acuerdo de París”. Se comprometen a alzar sus “voces por la biodiversidad y la conservación de la vida silvestre” y a “defender los Derechos de los Pueblos Indígenas”. Mirando a las generaciones futuras, el documento pide a los participantes en cop28 “actuar con urgencia”, actuar “de manera colaborativa y resuelta para sanar nuestro mundo herido y preservar el esplendor de nuestra casa común”.
Fuente: News.ESEuro
