Una iniciativa de la Iglesia Luterana de Ruanda (LCR) dirigida por jóvenes está dotando a éstos de aptitudes para la construcción de la paz, movilizándolos para promover la reconciliación y participar en el trabajo comunitario.
Más de 50 personas de entre 14 y 18 años han participado en varias iniciativas comunitarias en el marco del proyecto «Chispas de paz», iniciado en abril de este año por participantes de la LCR en el Programa de Mensajeros de la Paz de la Federación Luterana Mundial (FLM).
«Más allá de su objetivo principal de formación sobre construcción de la paz y resolución de conflictos, el proyecto ha creado un espacio para que los jóvenes debatan y comprendan los conceptos subyacentes y cómo pueden aplicarlos en su vida cotidiana», afirma Geoffrey Munyaneza.
Munyaneza y otros cuatro jóvenes pusieron en marcha la iniciativa tras participar en el cuarto taller internacional de formación de Mensajeros de la Paz de la FLM, organizado por la LCR en la capital, Kigali, en diciembre de 2022. Al igual que en formaciones similares para jóvenes de las iglesias miembro de la FLM desde 2017, los participantes aprenden y practican habilidades para la construcción de la paz como la escucha activa, la búsqueda de puntos en común, el análisis de conflictos para identificar cuestiones de poder y derechos humanos, y la búsqueda conjunta de soluciones creativas utilizando el Manual de Formación para Participantes. Como incentivo para utilizar sus habilidades recién adquiridas, la FLM proporciona una pequeña subvención para que los jóvenes inicien y lideren un proyecto local de construcción de la paz como ‘Sparks of Peace’.
El proyecto de la LCR comenzó con un grupo inicial de 32 participantes de la parroquia de Kigali y sus alrededores, al que se fueron uniendo gradualmente otros de otras parroquias. Una de sus visitas de aprendizaje fue a la aldea de Nyamata Mvura Nkuvure («mvura nkuvure» significa «cúrame, yo te curo»), en el sureste de Ruanda, una comunidad formada por supervivientes y autores del genocidio de 1994, que habían huido del país pero han regresado. Los jóvenes escucharon a un líder local hablar de la historia del pueblo y de su inspirador viaje hacia la construcción de la paz, la reconciliación y la unidad.
«Fue una oportunidad única para que los jóvenes se relacionaran con personas directamente afectadas por el genocidio y aprendieran de sus experiencias. Vieron de primera mano cómo la comunidad fue capaz de reconciliarse tras el genocidio. Les abrió los ojos y les enseñó la importancia del perdón, el diálogo y la unidad para lograr la paz», señaló Theophile Mugabo, uno de los iniciadores del proyecto.
El trabajo comunitario forma parte de las actividades del proyecto. En Nyamata, el grupo de LCR participó en la construcción de un establo para una familia, lo que supuso para algunos de ellos la oportunidad de aprender nuevas habilidades mientras colaboraban en la ayuda a los necesitados.
Munyaneza dijo que esperan convertir esta iniciativa en un ministerio que reúna a los jóvenes y facilite el aprendizaje sobre la construcción de la paz. «Además, puede servir de plataforma para debatir otros asuntos que afectan a los jóvenes y darles una voz unificada», añadió.
La Sra. Savanna Sullivan, Ejecutiva de Programas para la Juventud de la FLM, describió la iniciativa Chispas de Paz «como un ejemplo del enfoque de lo local a lo global a lo local que estamos tratando de aplicar como red de jóvenes de la FLM». Inspirados por sus pares de la comunión luterana mundial, los Mensajeros de la Paz de la LCR están abordando creativamente la construcción de la paz en sus propias comunidades e involucrando a más líderes jóvenes en el camino, dijo.
«Los jóvenes de la FLM están construyendo un movimiento de paz y es emocionante ver las formas en que continúan definiendo lo que significa ser un líder, un luterano y un discípulo de Cristo en el mundo», agregó Sullivan.
Iniciado en 2017, el programa Mensajeros de la Paz tiene como objetivo desarrollar la capacidad de los jóvenes de las iglesias miembro de la FLM para participar activamente en la creación de sociedades más pacíficas y justas. A través de talleres internacionales anuales de formación, los participantes adquieren los conocimientos necesarios y las habilidades prácticas para la resolución constructiva de conflictos en la vida cotidiana y la defensa de la paz dentro y fuera de sus comunidades.
Fuente: LWF
