Una residente bahá’í de Kerman, Pouran Zand, entró en estado de shock y perdió el conocimiento después de que agentes del Departamento de Inteligencia entraran en su casa el martes por la mañana. La familia tuvo que llamar a una ambulancia.
Según fuentes de IranWire, los agentes presentaron una orden judicial y procedieron a registrar la casa, confiscando diversos artículos, entre ellos teléfonos móviles, películas, CD y libros.
La hija de Zand protestó por la conducta de los agentes. Estos respondieron registrando también sus efectos personales, pero sin orden judicial, y amenazando con grabar todas sus conversaciones.
El comportamiento inapropiado de los agentes durante el registro ha suscitado preocupación por el trato que las fuerzas del orden dispensan a los ciudadanos.
Posteriormente, los agentes abandonaron el domicilio de Zand antes de la llegada de la ambulancia.
Fuente: IRANWIRE