Religiones contra la Persecución Religiosa en Nicaragua

Allanamientos, detenciones, encarcelamientos, exilio, cierre de medios de comunicación, persecución religiosa; es lo que durante los últimos meses, está enfrentando la Iglesia Católica en Nicaragua, a manos del presidente Daniel Ortega.

La situación actual contra esta institución religiosa, proviene del año 2018, durante las revueltas sociales ocurridas en el país en ese año. La Iglesia solicitó al gobierno escuchar la voz del pueblo, socorrió a los manifestantes heridos que necesitaban ayuda y promovió el diálogo entre las partes que se encontraban en conflicto. Estos hechos no gustaron a la alta esfera gubernamental y desde entonces ha habido un aumento en los insultos, amenazas y persecución contra obispos y sacerdotes en todo el país.

Asimismo, y de manera sorprendente, el gobierno sandinista va más allá y ha trabajado en un “informe”, a través de la Comisión de Justicia y la Comisión de Gobernación de la Asamblea Nacional que han dejado en evidencia que pretenden “legalizar” esta persecución. Esta “legalización” estaría permitida a través de reformas al Código Procesal Penal con el fin de imponer condenas más duras contra lo que se considere oposición política.

“El contenido del informe tiene puntos claves: primero, es una amenaza clarísima a la Iglesia Católica, a los sacerdotes y a sus comunidades, a los defensores de derechos humanos a quienes [el régimen] acusa en su informe de haber organizado un intento de ‘golpe de estado’, establece que esas organizaciones deben ser investigadas, y que debe haber penas más severas para los religiosos y los defensores de derechos humanos que se involucraron en la ‘aventura golpista’ como dicen ellos. Hay una clara amenaza contra la Iglesia Católica y los organismos de derechos humanos”, expresó el abogado y analista político “Carlos Dávila” (nombre usado por seguridad) a LA GACETA.

El asedio a la Iglesia hasta ahora

El presidente Ortega ha insultado a los líderes católicos llamándolos “demonios de sotana”, “terroristas”, “golpistas” y “sotanudos católicos”, pero no ha parado ahí, desde el año 2018 se han registrado más de 190 ataques contra los obispos, sacerdotes, fieles y lugares de culto de la Iglesia católica. 

Las Misioneras de la Caridad, seguidoras de la Madre Teresa de Calcuta, fueron expulsadas de la nación así como el Nuncio Apostólico en Nicaragua, Mons. Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag.

Sacerdotes, principalmente de la Diócesis de Matagalpa y la Diócesis de Siuna han sido acosados y otros han sido puestos en arresto domiciliario, como Mons. Rolando Álvarez.

Televisoras y radios católicas de todo el país han sido cerradas a la fuerza. Y más recientemente, el Obispo, Mons. Rolando Álvarez, sacerdotes, seminaristas y el laico que lo acompañaban fueron secuestrados de la Diócesis de Matagalpa.

“En Nicaragua no existe libertad religiosa, libertad de expresión, libertad de circulación ni de movilizaciones cívicas. Se vive reprimido”, comentó Edwin Román, sacerdote nicaraguense exiliado en Estados Unidos.

Reacción del mundo

El Papa Francisco, máxima autoridad de la Iglesia Católica, ha expresado su dolor y preocupación por esta terrible situación:

“Sigo con cercanía con preocupación y dolor la situación que se ha creado en Nicaragua que afecta a personas e instituciones, quisiera expresar mi convicción y mi deseo de que por medio de un diálogo abierto y sincero se pueden encontrar la bases para una convivencia respetuosa y pacífica”, señaló el Papa.

De igual manera, la Organización de los Estados Americanos (OEA), condenó los hechos ocurridos contra la Iglesia afirmando que:

La OEA condena el “hostigamiento y las restricciones arbitrarias de organizaciones religiosas y de las voces críticas del gobierno y sus acciones”.

Asimismo, la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos, Las Conferencias Episcopales de México, Guatemala, Costa Rica y la Democracia Cristiana de América han manifestado su apoyo a todos los que están sufriendo de esta persecución, así como su condena a las acciones del presidente contra la Iglesia.

El politólogo Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano ha dicho que considera que el presidente Ortega «siempre ha sido un individuo anticlerical, como se demostró en su persecución a la Iglesia católica en los años 80 durante la revolución sandinista», por lo que no es sorpresa que la situación de la Iglesia Católica haya empeorado en el país.

Toda la sociedad debe alzar la voz en contra de todo tipo de persecución, las instituciones religiosas deben ser respetadas tanto en su libertad religiosa como en su libertad de expresión, cuando su único fin es defender a aquel que lo necesita. La persecución religiosa es un mal que debe ser eliminado.

Promovamos el respeto y la tolerancia religiosa.