Los líderes católicos nicaragüenses han denunciado una serie de actos represivos dirigidos a partidos y personas vinculadas a la oposición antes de las elecciones de noviembre.
Los eclesiásticos también hicieron un llamamiento a la unidad, ya que la oposición al cada vez más tiránico presidente Daniel Ortega sigue fracturada.
«No podemos seguir viviendo como si estuviéramos en guerra entre nosotros y contra todo», dijo el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, en su homilía de Pentecostés del 23 de mayo. «Pensemos en el país que anhelamos. Postergar esto sería hipotecar el futuro del país».
Álvarez, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, concluyó su homilía diciendo: «En este contexto histórico, se hace urgente y necesario un proceso electoral transparente, justo y libre… un proceso que pueda generar el diálogo entre los sectores para tener un mínimo consenso social sin exclusión.»
El gobierno de Ortega ha reprimido la disidencia desde que estallaron las protestas en 2018 y los manifestantes exigieron su destitución. La policía, los fiscales y las instituciones repletas de compinches de Ortega han intentado más recientemente intimidar o inhabilitar a posibles opositores para las elecciones de otoño.
El 18 de mayo, las autoridades nicaragüenses anularon el estatus legal del Partido de la Restauración Democrática, que, según los observadores, podría haber reunido a la oposición en una coalición.
«El gobierno se está burlando de las elecciones. Por supuesto que no quieren que se exprese la voluntad popular porque perderían», dijo Monseñor Carlos Áviles, portavoz de la Arquidiócesis de Managua.
«Están desanimando a la gente para que no vote, cerrando un partido, cancelando una candidatura, para que la gente diga: ‘Ya no voy a votar’. Así les resulta más fácil cometer fraude o llegar a las elecciones con el voto dividido».
El 20 de mayo, la policía allanó las oficinas del grupo no gubernamental Fundación Violeta Barrios de Chamorro para la Reconciliación y la Democracia y dijo que estaba investigando a su ex directora, Cristiana Chamorro, por supuesto lavado de dinero. Chamorro, hija de la ex presidenta Violeta Chamorro, no ha descartado la posibilidad de presentarse como candidata presidencial contra Ortega. Ella negó cualquier irregularidad en las finanzas de la fundación.
El mismo día, la policía allanó las oficinas del periódico Confidencial. El periódico está dirigido por Carlos Chamorro, hermano de Christiana Chamorro.
Ortega ha acusado al periódico y a la fundación de planear un golpe de Estado contra él, lo que ha llevado a Carlos Chamorro a pasar un año en el exilio en Costa Rica antes de regresar a Nicaragua. La fundación fue cerrada a principios de 2021, después de que el gobierno nicaragüense aprobara una ley de agentes extranjeros, que prohíbe a los grupos no gubernamentales aceptar financiación extranjera.
El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, tuiteó su consternación por el allanamiento de Confidencial, calificándolo como «(un) nuevo abuso de la dictadura contra este medio de comunicación. La verdad engendra libertad, por eso le tienen tanto miedo. Nicaragua no puede seguir secuestrada».
Fuente: Crux