Desde hace 200 años, todo lo malo que hay en México viene de los Estados Unidos. Como ejemplo de eso, véase lo que dice un gringo honesto, Lyndon LaRouche.
“Desde 1948, la ADL (Liga judía anti-difamación o B’Nai B’Rith) ha dedicado más de un tercio de sus acciones en los tribunales a apoyar actividades, que bien se pudieran denominar ‘la conjura para asesinar a Dios’, obteniendo fallos de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que han resultado en que se prohíba la oración escolar, la instrucción religiosa, la celebración de las fiestas cristianas y los villancicos, además de la proscripción de la Biblia en las escuelas y de que estas se abstengan de exponer obras de arte que se relacionen con la religión cristiana”.
También se prohibieron los rezos y los juramentos religiosos en los tribunales o cuando los funcionarios gubernamentales se posesionan de su cargo. Thomas Jefferson, presidente de Estados Unidos de 1801 a 1809, dijo que con la cláusula constitucional que prohíbe establecer religiones por ley, se intentó erigir un muro de separación entre la Iglesia y el Estado.
Esa actitud rabiosa contra la religión era 100% judía-masónica, como masones eran los políticos gringos que hicieron su Constitución y de sus Logias de Filadelfia, Nueva Orleans y Nueva York enviaban las consignas a nuestros masones, siempre tontos, ignorantes y serviles. Tal es el origen de los artículos anticristianos números 3, 24 y 130 de nuestra Constitución, copiada, en esto y en muchas otras cosas, de la de Estados Unidos. NO SON CASUALIDADES NI SIMPLES COINCIDENCIAS.
Las consecuencias de esa ilegitimidad no podían ser buenas.
Fuente: Debate