(Internacional) El Foro Interreligioso del G20 aboga por un espacio político para los líderes religiosos

Foro Interreligioso G20

El Foro destacó la importancia del papel que podrían desempeñar los dirigentes religiosos en la resolución de muchos problemas mundiales.

Atraídos por una asamblea extraordinaria de diversos representantes de las redes y comunidades religiosas e interreligiosas del mundo, el séptimo Foro Interreligioso anual del G-20 concluyó sus reuniones a mediados de octubre, tras cinco días de sesiones virtuales en las que se abordaron las esferas temáticas relacionadas con las emergencias de la COVID-19, el cambio climático, las disparidades sociales, raciales y económicas, los desafíos ambientales, la preservación y salvaguardia de los lugares sagrados, incluidos los lugares de culto, además de otras cuestiones apremiantes que afronta el mundo actual.

Originalmente prevista para celebrarse en el Reino de Arabia Saudita, anfitrión de la Cumbre del G-20 en 2020, la conferencia se llevó a cabo prácticamente en respuesta a la pandemia mundial. La asistencia virtual superó los 2.000 participantes de más de 90 países. El Príncipe Heredero de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman, desempeñó un papel fundamental al destacar el papel de los dirigentes religiosos y la asociación interreligiosa para encontrar una solución a los problemas mundiales, dándole prioridad en el programa del G20.

En la clausura del Foro, los socios organizadores; el Centro de Diálogo Internacional (KAICIID), la Asociación Interconfesional del G20, la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) y el Comité Nacional para el Diálogo Interconfesional e Intercultural de Arabia Saudita, emitieron una declaración conjunta en la que se pedía una representación más sólida en las mesas de formulación de políticas mundiales para los líderes religiosos y los actores religiosos.

El Foro, de cinco días de duración, reunió a destacados dirigentes religiosos de todo el espectro confesional, así como a funcionarios gubernamentales, altos funcionarios de entidades de las Naciones Unidas y formadores de opinión para consultar, deliberar y recomendar.

Las recomendaciones recibidas de los diferentes grupos temáticos durante el Foro se basaron en la experiencia y la sabiduría del mundo de las religiones y en la experiencia y los conocimientos de los agentes e instituciones religiosos. Las recomendaciones prioritarias de éstos se presentarán en la Cumbre de Líderes del G-20 que se celebrará en noviembre en Riad (Arabia Saudita).

En sus observaciones finales, S.E. Faisal bin Muaammar, Secretario General de KAICIID, pidió una mayor armonización entre los dirigentes religiosos y los encargados de la formulación de políticas. Dijo: «El Foro Interreligioso del G-20 ha demostrado la gran amplitud y el alcance de la labor que realizan los agentes religiosos».

Orador tras orador en el Foro señaló cómo COVID-19 había intensificado los desafíos en todo el espectro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. El Excmo. Sr. Moratinos pidió «un enfoque diferente impulsado por la unidad y la solidaridad». Pero sobre todo por la compasión y la humildad». En este contexto, subrayó la necesidad de «una convergencia entre los actores de la fe y los actores del estado».

El Foro Interreligioso del G20

El Foro Interreligioso del G20 se creó para encontrar soluciones globales colaborando con líderes de pensamiento religioso y representantes políticos. Se basa en los papeles vitales que las instituciones y creencias religiosas desempeñan en los asuntos mundiales, reflejando una rica diversidad de instituciones, ideas y valores.

El objetivo de las reuniones era aportar una visión significativa y recomendaciones que respondieran y ayudaran a dar forma a la próxima Cumbre del G20 y, por lo tanto, a los programas de política mundial. El programa del Foro procuró basarse en los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y en cuestiones adicionales de cohesión social, equidad y sostenibilidad que han sido un tema central subyacente para el Foro desde su creación.

Mientras el mundo lucha contra la pandemia de COVID-19, las respuestas rápidas pero informadas de las organizaciones religiosas y los actores religiosos han sido cruciales para apoyar los esfuerzos colectivos. Al mismo tiempo, responder a la incitación al odio, la estigmatización y otras dinámicas negativas que obstaculizan las relaciones interreligiosas y la cohesión social en la época de una pandemia sigue siendo una tarea crucial en la que los actores religiosos tienen una influencia única.

El Foro de la FI observó que, como parte de un enfoque interconfesional, el aprendizaje experimental debe incorporarse a la pedagogía mediante la apertura de espacios que permitan salvar la brecha entre las perspectivas religiosas y laicas y los adeptos de las diferentes tradiciones religiosas.

Varios paneles sobre diferentes cuestiones subrayaron el hecho de que las instituciones religiosas y las organizaciones religiosas han sido esenciales en la consolidación de la paz, la prevención de conflictos y la mediación. Siguen aumentando las pruebas de que cuando los agentes religiosos son valorados y participan de manera considerada, informados por un análisis eficaz, pueden ser asociados especialmente eficaces para el gobierno y las instituciones y agentes de consolidación de la paz.

Los debates del foro ofrecieron un vívido testimonio de la necesidad de que los dirigentes políticos del mundo incluyan a los agentes religiosos en los procesos de formulación de políticas, incluida, en particular, la oportunidad inmediata disponible en la Cumbre de Riad. Esta colaboración puede reforzar aún más los valores compartidos de solidaridad, coexistencia y respeto.

Recomendaciones del Foro

La mayoría de las recomendaciones de los diferentes grupos de expertos y grupos normativos pusieron de relieve el papel fundamental que podrían desempeñar los dirigentes religiosos para desempeñar una función proactiva en la solución de los diferentes problemas a los que se enfrenta la sociedad en todo el mundo.

Una recomendación fundamental fue que ha llegado el momento de reconocer oficialmente la plataforma religiosa del Foro Interreligioso del Grupo de los 20 como grupo de participación oficial en las futuras cumbres del Grupo de los 20.

El Foro instó a los dirigentes e instituciones religiosas a que se pusieran de acuerdo entre sí y con los encargados de formular políticas para fomentar los esfuerzos conjuntos en pro de un diálogo, unas negociaciones y unos procesos de consolidación de la paz más eficaces, y a que reforzaran el papel de la religión como medio de consolidación de la paz, en lugar de como instrumento para avivar los conflictos.

Pidió que se adoptaran medidas multilaterales activando canales institucionales inclusivos para la cooperación entre los Estados, las instituciones y los dirigentes religiosos, respetando plenamente la independencia de las instituciones. Subrayó además la necesidad de fortalecer el papel de las instituciones y los dirigentes religiosos como facilitadores del diálogo y la cooperación entre los seguidores de las religiones en los contextos afectados por conflictos.

Los panelistas instaron a que se desarrollaran o reforzaran las instituciones y los mecanismos de reparación de agravios, que permiten hacer frente a las violaciones de los derechos humanos y la corrupción, y garantizar la igualdad de derechos y oportunidades. Los panelistas subrayaron que ello contribuiría a lograr la cohesión social reinvirtiendo en los derechos sociales y en una sociedad cohesiva; construyendo un edificio de responsabilidades sociales y compartidas; fortaleciendo la representación y la adopción de decisiones democráticas y ampliando el diálogo social y la participación cívica; y construyendo un futuro seguro para todos.

El acuerdo de los dirigentes religiosos y las instituciones religiosas entre sí consistía en alentar a los países a reestructurar sus sistemas jurídicos y políticos nacionales a fin de hacer frente a todas las formas de violaciones de los derechos humanos y a todas las manifestaciones de corrupción en los sectores político y administrativo, elaborando al mismo tiempo políticas que consagraran la justicia, la transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas.

Ya es hora de que nos demos cuenta de que los actores estatales no pueden desempeñar un papel eficaz sin el apoyo de los líderes religiosos y las organizaciones religiosas. Para todos los seres humanos, excepto los ateos, por supuesto, la religión desempeña un papel importante en sus vidas y en la formulación de sus respuestas y acciones. Si somos capaces de aprovechar ese elemento en sus vidas, entonces tal vez podamos aspirar a un mundo libre de sus muchas maldades y conflictos.

Sin embargo, un análisis sincero de las recomendaciones hace que uno se pregunte si nos hemos desilusionado con los conceptos occidentales que demarcan los dominios del liderazgo tanto político como religioso. Y este nuevo pensamiento puede llevarnos de vuelta a las viejas épocas en lugar de avanzar. Además, las recomendaciones pueden parecer aceptables para una audiencia en el mundo oriental, pero si los líderes y el público occidental las aceptarán sigue siendo una cuestión discutible.

Fuente: Daiji World

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