Grupos de voluntarios musulmanes están enterrando a los cristianos que han muerto por el coronavirus. Esto es visto como un gran ejemplo de armonía interreligiosa, y los videos de su trabajo se han hecho virales en Bangladesh.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se han reportado casi 160.000 casos en Bangladesh con cerca de 2.000 muertes, incluyendo una docena de cristianos. Por temor al contagio, muy pocas personas en el país están dispuestas a tocar los cuerpos de las personas infectadas, vivas o muertas.
Los voluntarios musulmanes, que viven aislados de sus familias, han sido capacitados para enterrar a los que mueren de la enfermedad respiratoria.
Como parte del proceso de entierro, primero rocían un desinfectante (una mezcla de agua y alcohol) sobre el cuerpo de los muertos, luego lo bañan con una solución de agua y jabón, y lo frotan con un paño. Finalmente, el cuerpo es envuelto en un sudario y colocado dentro de una bolsa de plástico especial.
Sahidul Islam, jefe de la Fundación Al-Manahil, una organización benéfica con sede en Chittagong, señala que el entierro de los cristianos es una nueva experiencia para su grupo.
«Recibimos una llamada de las autoridades sanitarias y respondimos inmediatamente, independientemente de la fe del fallecido. Hemos visto muchas situaciones difíciles, incluso casos en los que los niños se niegan a tocar el cuerpo de su padre».
La Fundación Al-Manahil se financia con donaciones privadas y no pide dinero para su trabajo. «Llevamos a Mary Stela Roy, una mujer cristiana, del hospital al cementerio. Su familia nos ha estado muy agradecida», dijo Sahidul.
Otra organización de voluntarios, Fuerza Hombre a Hombre, se ocupa de los entierros en Dhaka. Recientemente, enterró a Rony Gomes, un católico de la parroquia de Dharenda.
Mohammad Rajib, uno de los voluntarios, dijo que la pandemia es un desafío mundial; por esta razón, todas las religiones deben unirse para combatirla.
Los católicos también están tratando de unirse para asegurar un entierro digno para los muertos de COVID-19. El padre Albert Rozario, párroco de Dharenda, señala sin embargo que los católicos aún no han adquirido el conocimiento adecuado para enterrar los cuerpos infectados. Por lo tanto, está agradecido a los voluntarios de la Fuerza de Hombre a Hombre por su ayuda.
Fuente: Herald Malaysia