Arabia Saudí es conocida por su falta de libertad religiosa. La fe que se profesa es el wahabismo, o salafismo, una interpretación del islam suní originaria en el interior de la península arábiga en el siglo XVIII, y que empezó a expandirse por el mundo musulmán a partir del siglo XX.
Es la ideología que ha inspirado a grupos terroristas islámicos como Estado Islámico o Al Qaeda.
Además, en el país asiático no está contemplada la posibilidad de que un musulmán pueda cambiar de religión o ser ateo, y no está permitida la libertad de culto y está prohibida cualquier exhibición de signos religiosos distintos del islam.
Sin embargo, parece que algo puede estar cambiando. La pasada semana el patriarca de Antioquía de los Maronitas, el cardenal Bechara Boutros Raï, fue recibido en Riad por el rey saudí Salman bin Abdelaziz y el príncipe heredero Mohamed bin Salman, en la que se cree que es la primera visita de una alta autoridad cristiana en décadas a Arabia Saudí.
Como inesperado fruto de esta visita la monarquía saudí ha anunciado la la creación en territorio de Arabia Saudí de un centro internacional permanente para el diálogo interreligioso, que estaría situado en una antigua iglesia que ha sido descubierta recientemente.
Es normal que haya muchas dudas, pero es cierto que es un resquicio de esperanza y habrá que estar atento para saber si este paso es efectivo o meramente simbólico.
Fuente: Actuall
