Según expertos, la autoestima y la seguridad son elementos clave del ser humano, y uno de los pilares para su formación y buen desarrollo es la familia, como primera fuente de amor y estabilidad emocional.
La autoestima es la opinión general sobre sí mismo, cómo se siente acerca de sus habilidades y limitaciones. Cuando tiene una autoestima saludable, se siente bien usted mismo y se ve como una persona que merece el respeto de los demás. Cuando la tiene baja, asume que sus opiniones e ideas tienen poco valor. Podría preocuparse siempre por no ser lo suficientemente bueno.
Según la Clínica Mayo (en Rochester, Estados Unidos), la autoestima comienza a formarse en la niñez temprana, por lo tanto, las relaciones con su familia son fundamentales. Muchas creencias que tiene sobre usted mismo son un reflejo de los mensajes que recibió de estas personas a lo largo del tiempo.
Los hijos que experimentan el apoyo y la solidaridad de padres, madres y demás miembros de la familia, a sus esfuerzos y planes obtienen un reforzamiento a sus opiniones y la seguridad de contar con un apoyo incondicional.
De tal modo, el afecto que los padres expresan al hijo origina en buena medida su capacidad de amar. La estimulación afectiva es sumamente importante en el desarrollo de la autoestima del hijo. En la medida en que los adultos significativos aceptan sus cualidades como persona, su valía y su creciente independencia, harán, sobre todo a los niños y adolescentes, más seguros de sí mismos.
Si sus relaciones son sólidas y recibe comentarios en su mayoría positivos, es más probable que se vea a sí mismo como una persona valiosa y tenga una autoestima más saludable.
Tips para sentirte mejor con usted mismo
Motívese con palabras:
Utilice declaraciones optimistas. Trátese con amabilidad y motívese. En lugar de pensar que su objetivo no saldrá bien, intente decirse frases inspiradoras y positivas. Por ejemplo: “Aunque es difícil, puedo manejar esta situación”, o “Puedo lograr todo lo que me proponga”.
Perdónese:
Todas las personas cometen errores, y los errores no son un reflejo permanente de usted como persona. Son momentos aislados en el tiempo, así que pase la página y no se de tan duro. Puede decirse a si mismo: “Cometí un error, pero eso no me hace una mala persona”.
Cambie algunas palabras:
Evite las oraciones con “debería” y “tendría que”. Si observa que sus pensamientos están llenos de estas palabras, es posible que se esté poniendo demasiado exigencia, tanto consigo mismo como con los demás. El objetivo también es generar expectativas más realistas.
Enfóquese en lo positivo:
Piense en todos los aspectos de su vida que funcionan bien. Considere las habilidades que usó para afrontar desafíos en el pasado y tenga en cuenta lo que ha aprendido. Piense en qué podría hacer diferente aprovechando sus cualidades y capacidades.
Acepte sus sentimientos:
En lugar de luchar, resistirse o sentirse abrumado por los pensamientos o sentimientos negativos, acéptelos. No es necesario que le agraden; solo dese la oportunidad de sentirlos y no se juzgue por ello. Todos los sentimientos son válidos.
Fuente: El Espectador