A 77 años del Holocausto: ¿En qué consistió uno de los capítulos mas oscuros de la humanidad y qué se puede hacer para evitar que vuelva a suceder?

Publicado enero 26, 2022, 12:31 pm
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El 27 de enero de 1945 marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Ese mismo día el Ejército Rojo arribó al pequeño poblado de Oświęcim a unos 43 km al oeste de Cracovia, Polonia, donde allí se encontraron con el mayor centro de exterminio del nazismo, conocido como Auschwitz-Birkenau. De este modo, el mundo finalmente conoció el una de las facetas mas oscuras de la historiai: el Holocausto.

Para evitar que acontecimientos tan aberrantes se vuelvan a repetir, 60 años mas tarde la Asamblea General de las Naciones Unidas designó al 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. En 2022 se cumplen 77 años del descubrimiento de la terrible verdad acerca del destino de millones de judios y disidentes durante el régimen nazi.

Debido a ello, veremos en qué consistió concretamente el Holocausto, qué medidas se deben adoptar que evitar que vuelva a suceder y cómo colabora Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa en la lucha contra el racismo y la intolerancia religiosa, dos pilares fundamentales en los cuales se asentó este genocidio. 

El Holocausto, o la Shoá en hebreo, consistió en la persecución y aniquilación sistemática de los judíos europeos por parte del Estado alemán nacionalsocialista y sus colaboradores. Este plan se desarrolló desde el ascenso al poder del nazismo en 1933, hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Durante estos 12 años, fueron asesinados mas de 6.000.000 de judíos.

A su vez, los judíos se distinguieron por ser el único grupo elegido por los jerarcas nazis para una aniquilación total. De acuerdo con el plan nazi, todos y cada uno de los judíos debían ser asesinados. Sin perjuicio de ello, más de 11 millones de civiles también fueron asesinados a manos de los nazis, entre ellos opositores políticos, testigos de Jehová, personas discapacitadas, eslavos, gitanos, prisioneros de guerra, entre otros.

La mayoría de los asesinatos cometidos durante el Holocausto se llevaron a cabo en lo que se conoce como los campos de concentración. Entre 1933 y 1945 se construyeron más de 40,000 de estos centros repartidos entre Alemania y los territorios europeos bajo dominio militar alemán con el objetivo de albergar, esclavizar y finalmente exterminar a toda persona que sea deportada a uno de ellos. El sistema de campos incluía además de éstos, a los centros de trabajo, los de tránsito, los de prisioneros de guerra y los de exterminio.

De acuerdo con el Museo Memoria y Tolerancia “los campos de exterminio se crearon la única finalidad de llevar a cabo de la manera más eficaz posible, el asesinato masivo de seres humanos. Estos campos representaron la industrialización de la muerte ocurrida entre mentiras y eufemismos”.

Dachau fue el primer campo de concentración que se abrió en marzo de 1933 a pocos kilómetros de Munich y a partir de 1936 el número de campos se amplió y se crearon, sólo en Alemania, los campos de Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Mauthausen y Flossenbürg (1938) y Ravensbrück (1939).

Sin embargo, fue Auschwitz el más importante y el más altamente organizado de todos los campos de exterminio nazis. Fue el campo que más vida se llevó de todos los centros existentes: más de 1 millón en total, el 90% de ellos judios. Además eran tres campos en uno: un campo de concentración, un centro de exterminio y un complejo de campos de esclavos.

Es debido a todo ello que el 27 de enero cada año se celebra el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, donde se rinde tributo a las víctimas y se promueven iniciativas y compromisos para la lucha contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos. 

Los crímenes fueron de tal magnitud que su eco se hizo escuchar en todos los rincones del mundo. Para evitar que situaciones de este tipo se vuelvan a repetir es fundamental promover acciones y medidas en el seno de la comunidad. Si bien esta macabra idea del exterminio de personas a “escala industrial” fue estimulada en gran parte por el contexto político, social y económico de la Alemania de aquel momento, se puede afirmar, a su vez, que el Holocausto fue la culminación de un proceso de hostilidad e intolerancia hacia la comunidad judía, la cual data desde inicios de la Edad Media. Debido a este hecho es que es necesario trabajar profundamente sobre esta problemática. Para ello, la educación, la conmemoración, el diálogo interreligioso y la promulgación de leyes que fortalezcan los derechos y libertades fundamentales, son esenciales para que este tipo de acontecimientos no se repitan nunca más.  

Hoy en día, a pesar de la gran cantidad de esfuerzos que se realizan año tras año para no olvidar el Holocausto, el número de personas que alegan no conocer o nunca haber escuchado acerca de este genocidio, está creciendo a ritmos preocupantes, especialmente en las generaciones mas jóvenes. Por ejemplo, a encuesta llevada a cabo por la Fundación Azrieli, reveló que el 20% de los jóvenes canadienses nunca han oído acerca del Holocausto o no están seguros de lo que significa la palabra Holocausto.

A ello se le puede agregar un informe del New York Times el cual mostró que el 31% de los estadounidenses y el 41% de las personas entre 18 y 34 años creen que solo 2 millones o menos de judíos fueron asesinados en el Holocausto, siendo el número real tres veces mayor. Asimismo, la encuesta informó que el 41% de los estadounidenses  adultos y el 66% de los jóvenes no pueden decir qué era Auschwitz. Mientras tanto, en una encuesta realizada por la CNN un tercio de los europeos dijo que sabía poco o nada sobre el Holocausto. 

Es por ello mismo, que hoy en día es más importante que nunca redoblar los esfuerzos de concientización, educación y diálogo entre los diferentes grupos de la sociedad para revertir estos números y, a su vez, impedir que se vuelvan a generar las condiciones para un nuevo genocidio a gran escala como lo fue el Holocausto.

Desde Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa se trabaja arduamente para cumplir con estos objetivos. Desde el 2016 la Fundación concentra todos sus esfuerzos para lograr una sociedad donde impere la tolerancia, la cooperación y el diálogo entre las distintas comunidades religiosas y las autoridades. Concretamente, se lleva a cabo programas de educación, difusión, asesoría y la creación de espacios de diálogo entre la sociedad, líderes religiosos y funcionarios públicos. A su vez, con sus 4 grandes proyectos en marcha la Fundación abarca todas los pilares necesarios para evitar que episodios de la historia como el Holocausto vuelvan a tener lugar en un futuro. 

El anterior texto fue elaborado con información extraída de Museo Memoria y ToleranciaUnesco y National Geographic.

Fuente: Sala de Prensa CNLR

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