La Libertad Religiosa de Forma Práctica

Publicado enero 20, 2022, 1:09 pm
11 mins

Sin duda alguna, una de las características más distintivas de la Libertad Religiosa es su practicidad. Debido a que es un derecho fundamental para el desarrollo de la persona y de la sociedad, se puede encontrar en todos los ámbitos. A pesar de ello, en varias ocasiones se alega que la Libertad Religiosa puede llegar a ser demasiado abstracta y difícil de ejercer en el día a día. Sin embargo, en el artículo de hoy demostraremos que esta Libertad es completamente práctica, abordandola desde cinco contextos diferentes: el espacio público, la escuela, la universidad, el trabajo y en la predicación. 

En primer lugar, nos encontramos con la Libertad Religiosa en el espacio público. Dentro del espacio público, la Libertad Religiosa tiende a respaldar la idea de secularización entre el Estado y la Iglesia. Concretamente, se busca que el Estado y sus diferentes agentes asuman una posición de neutralidad en materia de religión, permitiendo que todos sus ciudadanos puedan profesar el credo que ellos deseen. En el caso de México, por ejemplo, desde la Constitución de 1857 el Estado mexicano es un Estado laico. Hoy en día, el art. 130 de la Constitución Nacional es la máxima expresión de dicha separación, donde se establecen artículos que prohíben al Congreso establecer o prohibir confesiones, o bien, se le prohíbe a las autoridades intervenir en la vida interna de las asociaciones religiosas. Asimismo, como bien es sabido, la Libertad Religiosa posee una dimensión tanto privada como pública, es por ello mismo que, el espacio público está abierto a la manifestación de las convicciones religiosas. En este apartado, se pueden mencionar la gran cantidad de actos, manifestaciones, festivales y congregaciones religiosas que tienen lugar en México llevadas a cabo por comunidades religiosas.

A este punto anteriormente descrito, le podemos agregar que la religión no está limitada a la vida privada de las personas ni al lugar de culto. Por esta razón es que las expresión religiosa no se limita única y exclusivamente a los templos, sino también puede (y,en varias ocasiones, debe) expandirse al espacio público. En el debate público se debe escuchar lo que los líderes religiosos tienen para decir, ya que, al fin y al cabo, son opiniones expresadas por los ciudadanos en una democracia. La profesión y creencia de una persona no puede ni debe condicionar su Libertad de Expresión. En el caso de México, se puede citar como ejemplo de este punto a las diferentes manifestaciones a favor de la vida que han tenido en este último año en diferentes estados del país. A pesar de que ciertos sectores alegan que los sectores religiosos no tienen porque movilizarse, todos los ciudadanos, sin importar sus creencias, tienen el derecho a expresar a las autoridades su opinión y su parecer con respecto a las decisiones de alcance público.

Finalmente, no debemos olvidar que todas aquellas personas que desarrollan sus funciones laborales dentro del ámbito del Estado también gozan de la protección de sus derechos a la Libertad de Expresión, Libertad Religiosa y Libertad de Conciencia. Por ello mismo, los funcionarios públicos (y también privados) gozan del derecho a la objeción de conciencia

En segundo lugar, aparece el derecho fundamental de la Libertad Religiosa en el contexto escolar. Para ello, podemos mencionar cinco ejemplos que adopta esta libertad en este entorno:

  • En México, por disposición del artículo 3 de la Constitución Nacional, la educación pública es laica. Sin embargo, ello no impide reconocer que a pesar de que las instituciones educativas de carácter público no profesen una confesión en particular, los alumnos y sus padres no lo hagan. En este aspecto, la Libertad Religiosa implica que los centros educativos públicos respeten el derecho de los niños a recibir educación sin importar que tipo de confesión profesen tanto ellos, como sus padres. 
  • Dentro y fuera de las escuelas los niños gozan en todo momento de la Libertad de Pensamiento, Conciencia, Religión y Expresión
  • El anterior punto lleva a definir lo siguiente: los estudiantes pueden hablar con sus compañeros sobre sus convicciones morales y religiosas, pero siempre respetando la libertad de los demás. 
  • Respetar la Libertad Religiosa también implica que en todo momento los alumnos y sus padres sean tratados por igual, independientemente de sus creencias.
  • Por último, cabe recordar que los padres tienen prioridad educativa sobre sus hijos. Esta autoridad incluye la educación moral de los niños.

Al igual que lo que sucede con la educación, las creencias de una persona se extienden a lo largo de toda su vida, es por ello que dentro del ámbito universitario es que la Libertad Religiosa es un derecho que puede (y debe) ejercerse. Como bien se sabe, la universidad se caracteriza por ser un espacio de debate y diálogo. En consecuencia, la Libertad de Conciencia y la Libertad de Expresión de los estudiantes son dos libertades que se deben respetar en todo momento dentro de estas instituciones. En el caso de México, estas libertades se encuentran respaldadas por la Carta Magna en sus artículos 6, 7 y 24. El respetar estas dos libertades fundamentales, permite que todo estudiante pueda expresar sus opiniones, incluso religiosas (siempre y cuando no infrinja los derechos y libertades de los demás), dentro de las universidades, permitiendo ejercer, de este modo, la propia Libertad Religiosa. Por ejemplo: los alumnos pueden evocar convicciones religiosas o un texto religioso durante un curso, o bien, usar símbolos religiosos dentro de la universidad, sin que todo ello afecte a sus calificaciones y desarrollo universitario. 

Por otro lado, dentro del ámbito laboral y profesional la Libertad Religiosa también aparece en diferentes normas y prácticas que se deben respetar para convertir al lugar de trabajo en un ambiente tolerante y dinámico. Dentro del trabajo todos los trabajadores tienen el derecho a hablar libremente acerca de sus convicciones y creencias, siempre respetando la libertad de sus compañeros. El empleador, por su parte, bajo ningún término puede discriminar al empleado por sus creencias religiosas. En México el artículo 133 de la Ley Federal de Trabajo prohibe cualquier tipo de discriminación religiosa hacia los trabajadores. Esto implica que no se pueden tener en cuenta sus convicciones a la hora de contratar y gestionar su carrera. A su vez, respetar la Libertad Religiosa de los trabajadores implica respetar, al mismo tiempo, todos los demás derechos y libertades vinculados a ella, entre ellos, la Libertad de Conciencia y Objeción de Conciencia. Para ello, cuando se sanciona determinada legislación que obliga a los trabajadores a realizar determinadas acciones que contradicen sus convicciones y/o sus creencias, el empleador debe garantizar el fácil y seguro acceso a la objeción de conciencia. En México, por ejemplo, el personal de salud tiene el derecho a la objeción de conciencia amparado por la Ley de Salud, en determinadas prácticas médicas.

Finalmente, nos encontramos con la Libertad Religiosa dentro del contexto de la predicación. En este apartado se puede mencionar que al igual que toda libertad, la libertad de predicar no es ilimitada, sino que se aplican límites generales a la libertad de expresión a la predicación, tales como, la prohibición a la incitación a delitos, al odio, a la violencia o a la discriminación. Por otra parte, la libertad de manifestar la propia religión incluye el derecho a intentar convencer al prójimo. Por tanto, existe el derecho a difundir las propias convicciones de manera pública y por los medios que se consideren adecuados.

Fuente: Sala de Prensa CNLR

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