¿Cómo se vive la libertad de expresión religiosa en México?

Publicado enero 04, 2022, 9:20 am
8 mins

La libertad de expresión es “un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática”, según lo establece la Declaración de Principios Sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA). 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) es la única agencia dentro del Sistema de las Naciones Unidas con el mandato de promover, defender, monitorear y preconizar la libertad de expresión y la libertad de prensa como un derecho humano fundamental.

En México, la libertad de expresión se encuentra garantizada en el Artículo 6 y 7 de la Constitución Mexicana. Dicho documento señala que: 

“La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público”.

Es decir, mientras esta libertad sea utilizada de manera responsable y respetuosa, todo mexicano tiene derecho a expresar sus opiniones y creencias sin ser molestado por las mismas. 

Lamentablemente la realidad en México es otra. Específicamente, entidades como Sonora, el Estado de México, y Quintana Roo ocupan los últimos lugares en garantizar la libertad de expresión, proteger los derechos humanos, y proveer seguridad para activistas, reporteros y personas en general.

El clima generalizado de violencia, los elevados índices de impunidad y la omisión de parte del Estado mexicano para reconocer y atender la grave crisis que enfrenta el país en materia de libertad de expresión y derechos humanos han provocado un aumento excesivo en las agresiones y ataques sufridos por estos sectores de la población, expresadas a través de prácticas sistemáticas de acoso y violencia como la intimidación, el hostigamiento, las agresiones físicas y verbales, la criminalización y las campañas de desprestigio.“ *

En otros Estados, como la Ciudad de México, la polarización es una de las causas principales detrás de ataques, tanto virtuales como físicos, que han experimentado personas en su vida cotidiana  en el último año. Particularmente sobre los defensores de los derechos humanos, persiste la represión policíaca, así como las amenazas y el hostigamiento.

Para los líderes religiosos en México, la falta de libertad de expresión es una realidad cruda y constante.  Es por ello que según el Centro Católico Multimedial (CCM) es el país latinoamericano más peligroso para ejercer el sacerdocio. Aquellos Ministros de Culto que manifiestan opiniones relacionadas a temas de alta relevancia y popularidad para la sociedad, son amenazados con denuncias bajo argumentos de discriminicación y de incitar el odio contra ciertos grupos ideológicos. Inclusive, los líderes religiosos que alzan la voz públicamente en contra de la delincuencia y la violencia en sermones religiosos, son agredidos y atormentados físicamente por el crimen organizado, sin protección alguna por parte de las autoridades. 

Según el Reporte sobre libertad religiosa en México:

 “Voces religiosas encuentran obstáculos para expresarse libremente en el ámbito público mexicano, sin que sus opiniones basadas en la fe, sean catalogadas como discursos de odio en contra de ciertos grupos ideológicos – en el marco de leyes anti-discriminación – sobre todo en temas relacionados con la defensa de la vida, el matrimonio y la familia; o sean consideradas como un atentado al Estado laico. 

Bajo este contexto, aquellos líderes cristianos mexicanos que han manifestado – inclusive durante actividades religiosas – enseñanzas cristianas en torno a los temas mencionados, han sido amenazados con denuncias bajo el mal entendido argumento de la violación al principio de laicidad y bajo cargos de discriminación o incitación al odio en contra de minorías. Este tipo de acciones es una constante.”

Además, en el contexto del COVID 19, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México ha advertido que “la pandemia ha provocado un brote de la intolerancia religiosa existente, donde se ha señalado a comunidades religiosas y de credos, incluidos cristianos, judíos y musulmanes, como chivos expiatorios por la propagación del virus»

Aunado a esto, los mecanismos de censura no solo han permanecido durante la pandemia, sino que se han agudizado. El derecho a la libertad es vulnerado de diversas formas, limitando el correcto ejercicio de otros derechos humanos. Factores como la desinformación han propiciado una polarización que degrada el debate público, al igual que la distorsión del discurso sobre diversos temas. Si bien, las redes sociales son un medio para emitir opiniones sobre asuntos públicos o interés popular, también han servido como herramienta para la censura y la promoción de discursos de odio en nuestro país. 

De acuerdo a Ricardo Bucio, ex Presidente del  CONAPRED, casi a diario se viralizan hashtags discriminatorios. Según los últimos estudios realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar a nivel internacional en materia de bullying en educación básica; lo que quiere decir que alrededor de 18 millones de estudiantes de primaria y secundaria han recibido algún tipo de ofensa o acoso escolar. Por otra parte, el INEGI ha documentado que 24% de la población mayor a 12 años ha sufrido ciberacoso a través de las redes sociales, principalmente en Facebook. La generación y propagación del discurso de odio en las redes sociales en nuestro país está asociada a causas como: nacionalismo agresivo, antisemitismo, fobia contra las religiones, intolerancia, clasismo, entre otras. 

Con información de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Unesco y el Reporte sobre libertad religiosa en México elaborado por el Dr. Dennis P. Petri & Lcda. Teresa Flores Chiscu.

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional

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