Libertad de Expresión: Un derecho fundamental bajo amenaza

Publicado diciembre 01, 2021, 1:10 pm
11 mins

“Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (Voltaire). En una icónica frase, el célebre escritor francés Voltaire resalta el valor del respeto, la tolerancia y el derecho a la libertad de expresión; cimientos de toda democracia. En una época en la que la censura a la expresión es más común y los regímenes autoritarios prosperan, debemos preguntarnos, ¿en qué consiste realmente la libertad de expresión?

La libertad de expresión va más allá de decir nuestras opiniones en público. De acuerdo a la CNDH, este derecho incluye “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura”. 

Actualmente, casi todas las Constituciones del mundo y sus gobiernos afirman proteger la libertad de expresión de sus ciudadanos, pero en realidad, esto no es así. Corea del Norte , Turkmenistán, Eritrea  y China encabezan la lista de los países con menor libertad de expresión en todo el mundo.  México, lamentablemente, ocupa el lugar 143 de 180 países estudiados en 2020. 

Webinar Sensus Communis: “La libertad de expresión en nuestros días” -  Ateneo Mercantil de Valencia

¿Por qué es fundamental la libertad de expresión?

De acuerdo al Centro de Asistencia Internacional a los Medios de Comunicación (CIMA por sus siglas en inglés) la libertad de expresión es un derecho humano primordial por tres principales razones:

  1. La libertad de expresión es esencial para el desarrollo del ser humano. Cuando este derecho es restringido, se limita la libertad de cada persona de pensar y compartir con otras personas sus opiniones.
  2. La libertad de expresión es una condición elemental en toda democracia. No existiría un verdadero sistema democrático sin la participación activa y libre de todos sus ciudadanos. La manera en la que un Estado puede garantizar la participación de todo ciudadano, es mediante el acceso a la información y a los medios necesarios para que toda persona pueda expresarse adecuadamente.
  3. La libertad de expresión es imprescindible para el ejercicio de otros derechos humanos. Sin la libertad de expresión, sería imposible poder ejercer la libertad de asociación, de conciencia, de pensamiento y de participación en la esfera pública. Además de dificultar el ejercicio de otros derechos, como el derecho a la educación o a la salud. 

De esta manera, la libertad de expresión ha sido delimitada por 3 características básicas. En primer lugar, la libertad de expresión es un derecho universal al ser inherente a toda persona. En el año 2009, la Corte Interamericana de Derecho Humanos, en el caso Tristán Donoso vs. Panamá, señaló que la libertad de expresión es un derecho de toda persona y no cabe restringirlo a un grupo de personas o a una determinada profesión. Si bien la libertad de expresión es un componente esencial de la libertad de prensa, esto no significa que estas dos libertades sean sinónimos, ni que la primera esté condicionada por la segunda. 

En segundo lugar, la libertad de expresión cuenta con una doble dimensión: individual y colectiva. En la Opinión Consultiva OC-5/85, la Corte Interamericana establece que una de las consecuencias de esta doble dimensión es que no se puede menoscabar una de ellas invocando la justificación de la preservación de la otra. Es decir, es ilícito que un Estado promueva la censura como justificación para difundir únicamente información “veraz”. Asimismo, es inadmisible constituir monopolios sobre los medios de comunicación para intentar moldear la opinión pública según un solo punto de vista.

Por último, la libertad de expresión es un derecho que trae consigo deberes y responsabilidades. En este sentido, la jurisprudencia interamericana indica que pueden existir limitaciones a la libertad de expresión, sólo bajo criterios muy específicos, cuando el Estado justifique adecuadamente las necesidades legítimas de la sociedad y las instituciones democráticas. 

Todos los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y cumplir con los estándares y tratados internacionales que garantizan la libertad de expresión como un derecho humano fundamental. En el derecho internacional, la libertad de expresión está protegida por el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como el Artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Mientras que en el sistema interamericano, tanto la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre, como la Convención Americana de Derechos Humanos, reconocen este derecho. 

Más de 1.000 violaciones a la libertad de expresión en Venezuela en 2017 -  IFEX

Principales Desafíos a la Libertad de Expresión

Garantizar la libertad de expresión a todo individuo, forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados en 2015 por los Estados Miembros de Naciones Unidos. En el objetivo 16.10, los Estados se comprometen a “garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con la legislación nacional y los acuerdos internacionales” como vía para “promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.

Sin embargo, los retos actuales a la libertad de expresión persisten. Bajo este contexto, los Relatores Especiales de Libertad de Expresión de Naciones Unidas, así como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP) enumeran los principales desafíos a la libertad de expresión, de la siguiente manera: 

  1. La discriminación en el disfrute del derecho a la libertad de expresión por creencias religiosas o de otra índole;
  2. Los mecanismos ilegítimos de control gubernamental de los medios de comunicación;
  3. Las presiones económicas y comerciales que amenazan la capacidad de los medios de comunicación de difundir contenidos de interés público;
  4.  Las agresiones contra periodistas y la impunidad de los crímenes contra ellos;
  5.  Los límites, ya sean de carácter legal o administrativo, al derecho de acceso a la información;
  6. La imposición de restricciones y penalización de la crítica, ya sea hacia el gobierno o funcionarios públicos, o hacia la religión o las creencias;
  7. Las limitaciones al derecho a la libertad de expresión fundamentadas en la seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo, el discurso del odio o el extremismo violento;
  8. El acceso universal a las tecnologías de la información y la comunicación.

Con la actual pandemia provocada por el virus COVID-19, diferentes desafíos a la libertad de expresión se han presentado juntos: regulatorios, de seguridad y laborales. Algunos países han promulgado leyes de emergencia para reducir, coartar o restringir la libertad de expresión. Así como también existe gente que ha sido encarcelada arbitrariamente por su opinión, o que han sido agredidos físicamente o a través de redes sociales. Irónicamente, en uno de los momentos en el que más necesitamos de información verídica y fidedigna, la libertad de expresión se encuentra bajo amenaza. 

En estos momentos, el papel de la sociedad civil es imprescindible para recordar a los Gobiernos que la libertad de expresión no es una concesión de los Estados, sino un derecho fundamental. 

El anterior texto fue elaborado con información extraída de “Estándares internacionales de libertad de expresión: Guía básica para operadores de justicia en América Latina” publicada por el Center for International Media Assistance (CIMA), National Endowment for Democracy (NED), y la UNESCO. 

Visita: www.libertadyreligion.org

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