El rol de los Líderes Religiosos en la resolución de conflictos y mantenimiento de la paz

Publicado octubre 14, 2021, 1:11 pm
16 mins

Desde hace varios años ya, se puede evidenciar una mayor inestabilidad en el sistema internacional, donde el aumento de los conflictos armados y la violencia intraestatal ha sido la respuesta natural. Frente a este contexto, actores de diversos niveles y trasfondos han redoblado sus esfuerzos para encontrar una salida pacífica a estos enfrentamientos y lograr sanar, de cierto modo, las heridas provocadas por las guerras.

Ante ello, las comunidades religiones en general y, los líderes religiosos en particular, no se han mantenido al margen del desarrollo de estos sucesos, sino que muy por el contrario, se han involucrado activamente tanto en la prevención del estallido de contiendas, como así también en la resolución pacífica de controversias y mantenimiento de la paz en aquellos lugares donde ya se ha alcanzado algún tipo de acuerdo.

Asimismo, numerosos especialistas en el campo de las relaciones internacionales afirman que el establecimiento de la paz, gracias al accionar de líderes religiosos, se está volviendo cada vez más común, y el número de casos que se puede encontrar en el mundo está creciendo a un ritmo sorprendentemente rápido.

¿Qué papel juegan los líderes y comunidades religiosas en la resolución de conflictos armados internacionales y en la consolidación de la paz?

Antes de abordar de lleno la cuestión previamente mencionada, es necesario detallar, para una mejor comprensión del fenómeno, el rol de la religión en las relaciones internacionales, por un lado, y por qué las religiones, por su naturaleza misma, favorecen a los procesos de paz, por el otro.

En primer lugar, de acuerdo con Alejandro Chávez Segura en su paper titulado “Religión y relaciones internacionales: Del exilio a la construcción de un modelo internacionalista teológico”, el factor religioso se ha convertido en un tema recurrente para entender diferentes dinámicas alrededor del mundo no solo porque permite explicar una gran cantidad de fenómenos y eventos que se dan a nivel internacional, sino también porque en el último tiempo ha habido un creciente número de movimientos no violentos basados en creencias religiosas.

Todo ello, llevo al autor a concluir que la relevancia del tema religioso para la configuración del sistema internacional es, sin dudas, alta e imperiosa, debido a que, aunque los Estados siguen siendo el principal objeto de estudio, no se puede negar la existencia de una creciente necesidad de explicar y entender la fuerza de actores no estatales tanto individuales como colectivos. Es en este contexto donde los actores religiosos tienen un papel fundamental, principalmente por su participación en movimientos no violentos que tienen un gran impacto en los conflictos transnacionales vigentes.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que gracias a los preceptos, valores, principios e ideas que se encuentran en las raíces de las religiones, estas favorecen a los procesos de paz. Según lo mencionado en la obra “Las religiones y la paz mundial ” (Religionen und Weltfrieden, en alemán), en las cinco principales religiones del mundo (el Cristianismo, el Judaísmo, el Islám, el Budismo, y el Hinduismo) se pueden encontrar postulados que defienden la vida, los derechos humanos (específicamente, las religiones en general no presentan dificultades para reconocer la validez de los DDHH, tal como los conciben y defienden las sociedades modernas), la búsqueda de la paz y de la integridad de la creación.

A su vez, se puede encontrar en todos los escritos de las grandes religiones, la denominada “regla de oro”, la cual nos manda “tratar a los demás como queremos que nos traten ellos a nosotros mismos”, principio en el que se puede fundamentar sólidamente una cultura de la paz. A ello se le suma el hecho de que en los escritos sagrados de estos cinco credos, se exige a sus adeptos que sigan en conciencia el camino de la veracidad, de la justicia, la solidaridad y de la tolerancia, siendo todas ellas, actitudes necesarias para la promoción de una cultura de paz.

Por último, las religiones cuentan, por lo general, con un sistema de reglas y normas que regulan diferentes aspectos de la vida de sus adeptos. Es por ello por lo que, el Derecho Religioso se constituye a sí mismo como un importante marco de referencia para la resolución de controversias y mantenimiento de la paz. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por Gerhard Robbers, profesor de Derecho público, Derecho eclesiástico y Filosofía del derecho en la Universidad de Tréveris, demuestra que, junto con el derecho de naturaleza estatal, el derecho religioso actúa por su parte en la sociedad e, indudablemente, realiza una importante aportación a la consolidación de la paz.

El Rol de los Líderes Religiosos en la resolución de conflictos transnacionales

Debido a la alta inestabilidad en el tablero internacional, es cada vez más frecuente oír en las noticias el estallido de un nuevo conflicto armado en alguna parte del mundo. A pesar de que todo ello demuestra el fracaso de las organizaciones internacionales y Estados encargados de mantener la paz y el orden mundial, también se puede evidenciar una nueva gota de esperanza al observar el involucramiento de nuevos actores no estatales en la búsqueda de la paz, siendo últimamente los líderes religiosos los más avocados en este aspecto.

Retomando las palabras de Chávez Segura, en los últimos tiempos, la religión en general y los líderes religiosos en particular se han convertido en un factor clave para la reconciliación y la construcción de las condiciones óptimas para la paz. Esto se debe, en pocas palabras, a la credibilidad que generan estas personas en la población, como así también, en su gran capacidad para movilizar a la sociedad para la superación de experiencias traumáticas colectivas, tales como desastres naturales, injusticias sociales e, incluso, devastadores guerras.

Concretamente, Douglas Johnston, presidente del Centro Internacional de Religión y Diplomacia, afirma que los líderes religiosos poseen una serie de características que les permite jugar un papel fundamental en la consolidación de la paz. Estas cualidades, a saber, son:

  • Credibilidad como institución confiable;
  • Un conjunto de valores respetados;
  • Garantías morales para oponerse a la injusticia por parte de los gobiernos;
  • Palanca única para promover la reconciliación entre las partes en conflicto, incluida la capacidad de rehumanizar situaciones que se han deshumanizado en el transcurso de un conflicto prolongado;
  • Capacidad para movilizar el apoyo de la comunidad, la nación y el internacional para un proceso de paz;
  • La capacidad de seguir adelante a nivel local tras un acuerdo político; y
  • Un sentido de vocación que a menudo inspira perseverancia frente a obstáculos importantes, que de otro modo serían debilitantes.

Asimismo, de acuerdo a lo detallado por “El Plan de Acción para Líderes y Actores Religiosos para la Prevención de la Incitación a la Violencia que podría Dar Lugar a Crímenes Atroces” confeccionado por Naciones Unidas, los líderes religiosos tienen una gran capacidad para influir en la vida y el comportamiento de quienes siguen su fe y comparten sus creencias, ya que al momento de pronunciarse sobre determinados fenómenos y/o sucesos, sus mensajes tienen, por lo general, un impacto de gran intensidad y alcance.

Estos actores pueden, al poseer una gran influencia, generar cambios positivos en su entorno. Por ejemplo, muchos de ellos han contribuido a prevenir la violencia y la incitación a cometer actos violentos mediante la difusión de mensajes de paz, tolerancia, aceptación y respeto mutuo, y la adopción de medidas para reducir las tensiones entre las comunidades.

Por otro lado, el ambiente religioso creado por la pacificación basada en la fe puede conducir a expresiones de disculpa, arrepentimiento y perdón. Esta es probablemente la característica más distintiva de la pacificación religiosa. Es mucho menos probable que tales expresiones personales ocurren en contextos seculares que en contextos religiosos, donde el arrepentimiento y el perdón se valoran explícitamente. Todos los casos ilustran esto.

En el caso de Yelwa-Nshar, la disculpa y el arrepentimiento del líder de la comunidad musulmana constituyeron un momento transformador en la mediación. Como gesto dramático, se parecía al viaje a menudo citado del egipcio Anwar Sadat a Jerusalén. Tales gestos son muy poderosos.

Ahora bien, ¿qué ejemplos podemos citar a la hora de hablar del papel de los líderes religiosos en este tipo de conflictos?

Si bien existen una gran cantidad de casos donde estas figuras han intervenido para lograr una salida pacífica, como ejemplos mas recientes se pueden mencionar los conflictos que tienen lugar en Sudán, Nigeria, Irak, Macedonia o el conflicto palestino-israelí.

En el primer caso, nos encontramos con la guerra civil sudanés, la cual se reavivó nuevamente en 1983. Aquí, el establecimiento de la paz religiosa ha tenido un éxito notable, especialmente en el sur del país, en donde los líderes religiosos tomaron la iniciativa en la construcción de la paz entre los cristianos y los animistas.

En segundo lugar, Nigeria, se ha caracterizado por la gran cantidad de muertes y violencia entre cristianos y musulmanes, es por ello mismo por lo que dos líderes religiosos de ambas fe, el pastor James Wuye por un lado y el Imán Mohammed Ashafa, por el otro, establecieron el Centro de Mediación de Fe y se comprometieron a trabajar en colaboración para promover la reconciliación interreligiosa. Gracias a su trabajo numerosos acuerdos de paz y de cese a la violencia se han firmado en diferentes partes del país por parte de ambos grupos.

En el caso de Irak, por su parte, el diálogo interreligioso floreció luego de la caída de Sadam Husein. En febrero de 2004, gracias a la ayuda del gobierno estadounidense, el gobierno británico y líderes religiosos iraquíes, se estableció el Instituto Iraquí para la Paz para reducir las divisiones entre Sunitas y Chiitas.

En Macedonia, la situación étnica era (y sigue siendo) extremadamente compleja, caracterizada por una fuerte división entre macedonios y comunidades albanesas. Frente a ello, el Consejo de Iglesias Europeas tomó la iniciativa para establecer un diálogo fructífero entre ambos grupos y, de este modo, reducir los niveles de violencia.

Por último, tenemos al más delicado de los conflictos de los anteriormente mencionados: el conflicto palestino-israelí. En concreto, en 2001, el rabino Menachem Froman, se acercó al Instituto de Paz de los Estados Unidos e indicó que uno de los dos rabinos principales de Israel, Bakshi Doron, y el jeque principal palestino, Talal Sidr, tenían la voluntad de venir al Instituto para firmar una declaración conjunta por la paz religiosa entre Israel y Palestina. Con la ayuda del arzobispo de Canterbury, George Carey, en enero de 2002 se organizó una gran conferencia en Alejandría, Egipto, para muchos de los líderes judíos, musulmanes y cristianos más destacados de Israel y Palestina. Los participantes firmaron una declaración de paz religiosa que se conoció como la Declaración de Alejandría.

Todo lo anteriormente mencionado demuestra la importancia de incluir a los líderes religiosos en la resolución de conflictos armados, ya que sin ellos es prácticamente imposible lograr una paz perduradera en los enfrentamientos actuales que lamentablemente tienen lugar a lo largo y ancho del mundo.

El anterior texto fue elaborado con información extraida de Religious Contributions to Peacemaking: When Religion Brings Peace, Not War; El papel actual de las religiones en la paz mundial; Religión y relaciones internacionales: Del exilio a la construcción de un modelo internacionalista teológico; y Plan de Acción para Líderes y Actores Religiosos para la Prevención de la Incitación a la Violencia que podría Dar Lugar a Crímenes Atroces.

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional

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