Afganistán: ¿Cuál será el futuro de la Libertad Religiosa?

Publicado agosto 18, 2021, 1:51 pm
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Si la situación de la Libertad Religiosa en Afganistán ya de por si era compleja, con la estrepitosa caída del gobierno apoyado por los Estados Unidos y la toma del poder por parte de los Talibanes, el futuro de este derecho humano, junto con el resto de las libertades fundamentales, es cada vez más incierto.

¿Cuál es el actual estado de la Libertad Religiosa y qué le deparará bajo el nuevo gobierno talibán?

En primer lugar, debemos entender quienes son los miembros de este grupo y por qué preocupan no solo a la población afgana, sino también a gran parte de la comunidad internacional. En sí, los talibanes son un grupo que tuvo su origen a fines de los 90 en el norte de su país vecino, Pakistán, después de la retirada de las tropas de la Unión Soviética de Afganistán. En aquel momento, este movimiento contó con el apoyo económico y armamentístico de parte de potencias como Arabia Saudí, Pakistán y, paradójicamente, de los Estados Unidos.

Con el transcurrir del tiempo, los talibanes empezaron a ganar cada vez más influencia y control sobre diversas regiones del país, especialmente en el suroeste, hasta que en 1996 la capital de Afganistán, Kabul, quedó bajo su control, estableciendo, de este modo el Emirato Islámico de Afganistán, el cual procuraba una interpretación radical de la denominada sharia o ley islámica.

El régimen se caracterizó por violaciones sistemáticas a los derechos humanos y libertades fundamentales, tales como palizas y lapidaciones públicas a las mujeres que desobedecieran las normas establecidas. El gobierno talibán se mantuvo en pie hasta los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, debido a la negativa del gobierno talibán de entregar al autor intelectual de este ataque terrorista, es decir, el propio Osama Bin Laden, quien lideraba las operaciones del grupo Al Qaeda desde Afganistán.

Ante dicho hecho, Estados Unidos declaró la “guerra contra el terror” y decidió invadir el país, lo que provocó la rápida caída del régimen talibán en apenas dos meses. Desde entonces el grupo se había dividido y refugiado en la región montañosa del país, hasta que luego de más de dos décadas de presencia norteamericana, el actual presidente norteamericano, Joe Biden, anunció el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán, lo que llevó a un aumento en la velocidad del avance talibán, hasta que el domingo 15 de agosto de 2021 el gobierno colapsó y el poder quedó nuevamente en sus manos.

¿Cómo se encontraba el estado de la Libertad Religiosa en Afganistán hasta la llegada de los talibanes nuevamente al poder y qué le depara para su futuro?

De acuerdo a los informes presentados por la organización sin ánimo de lucro Aid to the Church in Need, la situación era más que compleja. Primeramente se debe entender que los musulmanes suníes representan entre el 84.7% y el 89.7% de la población del país. El resto de la población se encuentra conformada por musulmanes chiíes (aproximadamente entre el 10% y el 15%), quienes pertenecen, en su mayoría, al grupo étnico hazara. Asimismo, la propia Constitución afgana reconoce oficialmente 14 etnias, siendo la etnia de los pastunes quienes constituyen el grupo más numeroso (alrededor del 42%), seguido de la etnia de los tayikos (alrededor del 27%), que viven en el norte y nordeste del país, los hazaras (9%), los uzbekos (9%), los turcomanos (3%), los baluchis (2%) y otros (8%).

Para tener una mejor dimensión del estado de la Libertad Religiosa de otros credos basta con observar que hoy en día no se cuentan con estimaciones fidedignas sobre otros grupos de religiosos, ni siquiera de cristianos y bahaíes, ya que, a pesar que legalmente toda persona puede practicar su fe en público sin represalia alguna, la falta de seguridad y los severos castigos impuestos por fuera de la ley desalientan todo tipo de intento por hacerlo.

Esta misma situación se repite para los lugares de culto. A pesar del hecho de que formalmente no existen represalias explícitas sobre aquellos grupos religiosos minoritarios que decidan establecer lugares de culto o formen a su clero, en realidad, sus posibilidades son limitadas.

El caso concreto sucede con el cristianismo, donde su único lugar de culto formal se encuentra en la embajada italiana en Kabul. Esto se debe, principalmente, a que el cristianismo se considera una religión occidental extraña para la mayoría de la población afgana, sumado a casi dos décadas de presencia militar de las fuerzas internacionales, ha sembrado una desconfianza generalizada hacia los cristianos.

De acuerdo con ACN, gran parte de la opinión pública se manifiesta abiertamente hostil a la idea de que los cristianos hagan proselitismo entre los musulmanes. Debido a ello, la minoría cristiana en el país se ha visto obligada a recurrir a la clandestinidad, rezando en privado o en comunidades pequeñas que se reúnen en viviendas particulares. Según las organizaciones misioneras cristianas, por todo el país se pueden encontrar iglesias clandestinas en casas, sin embargo, en ninguna de ellas se reúnen grupos de más de diez miembros.

Los ataques al derecho fundamental de la Libertad Religiosa no se limitan única y exclusivamente a los cristianos, sino también a los grupos chiíes. Actualmente, los chiíes se caracterizan por ser el grupo más discriminado dentro de Afganistán, debido a que padecen una fuerte discrimiación social por su clase, su raza y hasta por su propia religión. Esta discriminación toma forma de imposición fiscal ilegal, de contratación y trabajo forzoso, de explotación física, atentados terroristas contra sus lugares de culto, sus vivendas y líderes religiosos. Según una encuesta conducida en 2019 por la Fundación Asia reveló datos alarmantes: el 81.7% de los hazaras encuestados citan la inseguridad como motivo para abandonar Afganistán más que ningún otro grupo étnico del país.

Con la llegada de los talibanes al poder, y teniendo en cuenta las experiencias de los 90 y su estricta interpretación de la ley islámica, podemos observar que no solo la Libertad Religiosa, sino todo el amplio espectro de los derechos humanos y libertades fundamentales serán fuertemente limitadas (por no decir completamente eliminadas) de la sociedad afgana en general, y de las mujeres y minorías religiosas en particular.

A pesar de que voceros del grupo han afirmado frente a diversos medios internacionales que los errores de los 90 no se repetirían y que este nuevo gobierno se caracterizaría por ser una administración inclusiva con todos los miembros de la sociedad, incluidas las mujeres, poco optimista se puede ser cuando se escuchan las declaraciones de los principales líderes políticos del movimiento, sumado al recorte de derechos y ejecuciones masivas que se han producido sobre las ciudades que han caído bajo su poder en las recientes semanas.

El anterior texto fue elaborado con información extraída de ACN: Afganistán y ABC.

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional

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