Nelson Mandela: un ejemplo de paz y tolerancia

Publicado julio 13, 2021, 9:39 am
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El 18 de julio de 1918 nacía en Mvezo, Sudáfrica, un hombre que cambiaría el destino de su pueblo para siempre y enseñaría a la humanidad una gran lección acerca de la cultura del respeto, la paz y la tolerancia. Esta persona no es nada más ni nada menos queNelson Rolihlahla Mandela​.

91 años después de su natalicio, específicamente en noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaría el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela en reconocimiento a su contribución a la paz y la libertad. En conmemoración de un día tan especial para la lucha por los derechos humanos y libertades fundamentales, debemos recordar cuál ha sido el legado de Mandela no sólo para Sudáfrica, sino también para el resto del mundo. 

Si bien existen una gran cantidad de razones por las cuales hoy en día recordamos a Nelson Mandela, los principales motivos se pueden resumir en dos grandes hitos. Por un lado, su lucha pacífica en contra del sistema de segregación racial en su propio país conocido como el apartheid, el cual consistió en un profundo entramado jurídico e institucional que buscaba separar y limitar el contacto entre personas blancas y negras. Durante la vigencia de este sistema basado en el racismo y la exclusión (el cual estuvo vigente desde su oficialización en 1948 hasta su disolución en 1992) Nelson Mandela optó siempre por métodos no violentos para oponerse al apartheid, tales como la desobediencia civil o la organización de protestas pacíficas. Esta actitud proactiva por parte de Mandela provocó que en 1962 fuera arrestado y acusado de intentar derrocar al gobierno, para finalmente ser condenado a cadena perpetua por estos cargos. No obstante, Mandela nunca se dio por vencido y aún así, desde el propio encierro, siguió luchando por un país más justo y más tolerante hasta su liberación en 1990. 

 

 

Por otro lado, el segundo motivo que lleva a que lo recordemos todos los años, fue el hecho de haber optado por el camino de la paz en vez de elegir la venganza. En 1994 se celebraron elecciones plenamente democráticas en Sudáfrica, en donde Mandela no solo se convirtió en el primer presidente de color de la historia del país, sino que también se consagró como el primer presidente en ser elegido por el sufragio universal.

Una vez que Mandela asume la presidencia se podría esperar (como hicieron muchos líderes políticos a lo largo de nuestra historia) que buscaría vengarse sobre los grupos blancos por tantos años de malos tratos y segregación de la población negra. Sin embargo, gracias a la gran inteligencia política de este nuevo líder, no sólo no ocurrió nada de esto, sino que se impuso la tolerancia, el respeto y la reconciliación por encima de todo. Esta visión se puede resumir en la siguiente frase pronunciada por Mandela: “lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen”.

A partir de estos dos hitos anteriormente descritos ya se puede dilucidar fácilmente cuales son las enseñanzas que Mandela entregó a su pueblo y al resto de la humanidad. El respeto por las diferencias, como así también el valor por las libertades fundamentales y el camino de la paz por sobre la violencia, se pueden identificar como los tres elementos más destacables de su gran legado. Esto no solo quedó evidenciado con su lucha para terminar con la política segregacionista del apartheid, sino también durante su presidencia y, a su vez, durante su retiro político.

La batalla emprendida por Mandela fue fuente de inspiración para millones de personas, activistas, líderes políticos y religiosos, a lo largo y ancho del mundo. Asimismo, demostró ser un claro ejemplo de que a pesar de las grandes adversidades y obstáculos que uno pueda encontrar en su camino, si uno es movilizado por los ideales de la justicia y la libertad, no hay nada que no pueda llegar a detenerlo. 

 

Finalmente, se puede rescatar otra gran enseñanza del legado de Nelson Mandela: como a partir de las diferencias puede surgir la unidad. Las diferencias que posee una sociedad, ya sean diferencias culturales, religiosas, ideológicas o raciales (como fue el caso de Sudáfrica) no deben ser una excusa para sembrar el odio y la intolerancia, sino que partiendo de ellas se debe crear la unidad y el respeto en el seno de la comunidad. Este es un modelo que Mandela ha tratado de llevar a cada país que visitó durante su vida, no obstante, aún queda un gran esfuerzo por realizar para que estos ideales sean enteramente adoptados por los gobiernos del mundo.

En base a todo ello, se puede decir a que desde noviembre de 2009, el 18 de julio de cada año ya no es una una fecha más. A partir de la resolución 64/13 de la Asamblea General, dicho día no solo se ha convertido en una jornada de profunda reflexión, sino también de acción para combatir las injusticias, la intolerancia y la promoción del respeto y la cultura de la paz y la libertad. 

 

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional

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