{"id":3459,"date":"2017-09-27T08:53:05","date_gmt":"2017-09-27T15:53:05","guid":{"rendered":"http:\/\/conciencianacional.org\/blog\/?p=1091"},"modified":"2017-09-27T08:53:05","modified_gmt":"2017-09-27T15:53:05","slug":"los-good-hombres-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/?p=3459","title":{"rendered":"Los \u2018good hombres\u2019 de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>CIUDAD DE M\u00c9XICO \u2013 Quiz\u00e1 ahora, tras conocer las im\u00e1genes de solidaridad que han recorrido al mundo, algunos simpatizantes de Donald Trump hayan comenzado a reconsiderar el concepto vejatorio y absurdo que su presidente les trasmiti\u00f3 sobre M\u00e9xico como el pa\u00eds de bad hombres, de \u201casesinos y violadores\u201d. Tal vez al contemplar la marea humana que, sin distinci\u00f3n de origen, color, religi\u00f3n o clase, acude en auxilio de los damnificados, busca sobrevivientes entre los escombros de los edificios ca\u00eddos, organiza centros de acopio, recorre con v\u00edveres y medicinas Ciudad de M\u00e9xico y los pueblos afectados, ese votante de coraz\u00f3n duro y hondos prejuicios raciales tenga otros ojos para mirar a los mexicanos que lo rodean.<\/p>\n<p>En 1950, en su libro cl\u00e1sico El laberinto de la soledad, Octavio Paz describi\u00f3 al mexicano como un ser ensimismado, que solo escapa de su aislamiento en el estallido multicolor de las fiestas o las revoluciones violentas. Algo hay de verdad en esa descripci\u00f3n, pero en el mexicano la soledad se ve paliada desde hace siglos por la uni\u00f3n familiar, un esp\u00edritu comunitario muy arraigado y una vocaci\u00f3n de solidaridad que, siendo tan humana como la soledad, adquiere en M\u00e9xico un car\u00e1cter distintivo, sobre todo en el caso de los desastres naturales. Venturosamente, esa virtud ha reaparecido tras el terremoto del pasado 19 de septiembre.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes solidarios de hoy crecieron conociendo la haza\u00f1a de sus padres en el terremoto que azot\u00f3 M\u00e9xico en la misma fecha en 1985. Frente a la tragedia actual, los han emulado con creces. Por otra parte, han decidido aparecer en el escenario p\u00fablico, con un \u201cac\u00e1 estamos\u201d que refuta el prejuicio de que los milenials son ap\u00e1ticos e indiferentes para la vida p\u00fablica. Pero el despliegue de solidaridad ha sido tan enorme que debe tener otra explicaci\u00f3n. La m\u00eda es religiosa. Est\u00e1, sencillamente, en el cristianismo mexicano. El propio Paz dec\u00eda que M\u00e9xico debe a la Iglesia mucho de lo bueno y de lo malo de su historia. Entre lo malo est\u00e1 la intolerancia clerical. Entre lo bueno, la religiosidad del pueblo.<\/p>\n<p>Quienes infundieron originalmente la fe cristiana a los ind\u00edgenas fueron los frailes franciscanos que llegaron en 1524. La actitud franciscana ha persistido a trav\u00e9s de los siglos. Est\u00e1 hecha de fe y esperanza, pero sobre todo de caridad. Frente al dolor, el mexicano reza a la Virgen de Guadalupe pero sobre todo act\u00faa. \u201cA Dios rogando y con el mazo dando\u201d, dice un refr\u00e1n. El mexicano es estoico y quiz\u00e1 por eso destaca en deportes esforzados como el boxeo o la caminata. Pero su estoicismo es activo. Por eso est\u00e1 acostumbrado a socorrer. La palabra socorro es una voz com\u00fan del habla mexicana (y hasta un nombre de mujer). Existe el culto a la Virgen del Perpetuo Socorro. Los voluntarios de la Cruz Roja son llamados Socorristas. No en balde, los religiosos fundaron desde los albores de la Colonia pueblos-hospitales destinados a vivir productivamente en comunidad y socorrer al enfermo. Y tampoco es casual que en el coraz\u00f3n mismo de Ciudad de M\u00e9xico, desafiando los terremotos naturales y las revoluciones sociales, siga en pie el Hospital de Jes\u00fas, fundado por Hern\u00e1n Cort\u00e9s en 1524. Nunca ha dejado de operar. Pronto cumplir\u00e1 quinientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Fui testigo de esa vocaci\u00f3n de socorrer en el terremoto del 19 de septiembre de 1985. Lo protagonizaron \u2014como ahora\u2014 miles de muchachos de todas las clases sociales. A las escuelas llegaron agua, ropa, alimentos, mantas, medicinas, camas, juguetes, mamilas, escobas, jeringas. Mientras en las cocinas se preparaban las comidas, los brigadistas sal\u00edan a los albergues, las colonias, las aceras, los parques, los edi\u00adficios en ruinas, para distribuir bienes perecederos y nece\u00adsarios. Otros grupos que nacieron entonces fueron los c\u00e9lebres Topos, que se arriesgaron entre los escombros para \u201csacar gente\u201d y desde entonces prestaron socorro en desastres naturales en todo el mundo, incluyendo el hurac\u00e1n Katrina.<\/p>\n<p>Nunca se supo oficialmente el saldo mortal de aquel terremoto hace 32 a\u00f1os. Seg\u00fan cifras conservadoras, rebas\u00f3 las 10.000 personas. Un estadio de beisbol, derruido despu\u00e9s, aloj\u00f3 los cuerpos. Ahora el n\u00famero de muertos y damnificados es menor, pero el da\u00f1o material es inmenso y no solo abarca la capital, sino cientos de pueblos muy pobres en los estados sure\u00f1os de Oaxaca, Puebla, Morelos.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed llegan los j\u00f3venes brigadistas, h\u00e9roes de esta jornada terrible. Son un ej\u00e9rcito espont\u00e1neo, perfectamente disciplinado, armado de cascos, palas, zapapicos, l\u00e1mparas, guantes, trabajando para socorrer a sus hermanos. M\u00e9xico es un hormigueo de gente de todas las edades y extracci\u00f3n social: instalan albergues, acopian v\u00edveres, reparten materiales de construcci\u00f3n, donan ropa, recaudan fondos, eval\u00faan da\u00f1os, alojan damnificados. La bandera mexicana ondea en muchos sitios sobre los escombros. Y a\u00fan las personas m\u00e1s humildes aportan algo: una frazada, unos dulces, una canci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tarea de reconstrucci\u00f3n ser\u00e1 larga, dif\u00edcil y penosa, como lo fue tras el terremoto de 1985. Pero esa marea de solidaridad desemboc\u00f3 en el activismo de cientos de organizaciones c\u00edvicas que comenzaron a presionar al PRI hasta que, en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo, M\u00e9xico transit\u00f3 a la democracia.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 conducir\u00e1 la marea actual? Imposible saberlo. Conf\u00edo en que M\u00e9xico se reconstruya como una sociedad m\u00e1s participativa y alerta, que corrija los males at\u00e1vicos como la pobreza y la desigualdad, y combata la corrupci\u00f3n, la delincuencia y la impunidad a trav\u00e9s de las instituciones democr\u00e1ticas que estos j\u00f3venes, buenas mujeres y buenos hombres, tomen a su cargo.<\/p>\n<p>Los dreamers y los millones de mexicanos que viven en ese Estados Unidos est\u00e1n hechos de la misma pasta que los cientos de miles de mexicanos cuyo comportamiento ha despertado la admiraci\u00f3n del mundo. Quienes emigran a Estados Unidos, sin papeles, son precisamente los mexicanos criados en la cultura del trabajo y el socorro, cultura de la que Trump (si pudiera entender algo que venga del mundo y no de su redundante cabeza), podr\u00eda tomar ejemplo si en verdad quiere que Estados Unidos sean great again.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2017\/09\/26\/los-good-hombres-de-mexico\/\"> The New York Times<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CIUDAD DE M\u00c9XICO \u2013 Quiz\u00e1 ahora, tras conocer las im\u00e1genes de solidaridad que han recorrido al mundo, algunos simpatizantes de Donald Trump hayan comenzado a reconsiderar el concepto vejatorio y absurdo que su presidente les trasmiti\u00f3 sobre M\u00e9xico como el pa\u00eds de bad hombres, de \u201casesinos y violadores\u201d. Tal vez al contemplar la marea humana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1092,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82,83],"tags":[170,205,90],"class_list":["post-3459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional","category-noticias","tag-articulo","tag-espiritualidad","tag-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observatoriolibertadreligiosa.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}